Una empresa familiar

Chubascos:
Una aventura alajuelense que no se detiene
Como la lluviecita ligera, callada, constante, que moja sin empapar y a la cual debe su nombre…Chubascos, más que un restaurante es un sitio que se renueva y revitaliza constantemente y que hace de la idea original de su fundadora: Gennie Morera Pacheco (fallecida en 1988) un concepto completo, vivo y en constante evolución que más se parece al jardín que le rodea que a un negocio concebido a partir del plan de mercadeo de alguna institución universitaria.
Todo lo que se respira en Chubascos: la rústica cabaña de Fraijanes de Alajuela, allá por la carretera que lleva al Volcán Poás, evoca lo que somos los ticos hoy : gente de todos los colores, sencilla, informada, que defiende sus raíces pero no se impone barreras culturales y se abre a lo bueno que le llega de afuera.
Al entrar a Chubascos el visitante respira algo de folclor: cocinas de leña, , la garrafa de guaro de nance, la nigüenta,las bancas de Sarchí, el mercado del agricultor, las flores y frutas de la zona…jarritos de lata de adorno…música de todas partes del mundo con el denominador común de la honestidad cultural…. todo insertado dentro de una especie de rústica modernidad cosmopolita. Algo del mundo adaptado al gusto costarricense. Un buen lomito con platanitos maduros, arroz y frijoles, pero…por qué no? con un toque de romero fresco? Y acompañado de un buen vino chileno o español.
Y es que la gente de Alajuela es abierta, franca, espontánea, hablantina, dicharachera, choteadora y simpática…y Chubascos pretende ser fiel a eso ofreciendo “cocina costarricense con buen gusto” y en porciones generosas que dsifrutan los más comelones y hacen pasar apuros a quienes están acostumbrados a los magros platillos de las dietas post-modernas de estos tiempos.
Lo cierto es que la fórmula, con todo lo de híbrida y peculiar que tiene, gana constantemente adeptos y es aplaudida por turistas y locales…Porque , quién dijo que un gallo de frijoles no merece ser servido en vajilla de cerámica blanca, mesa con mantel de tela y florero con flores naturales?
Y quién dice que un picadillo de chayote y maíz no puede ser acompañamiento de un filete de tilapia?
Y que una tortilla de maíz con queso no puede ser antecedida de una copa de vino blanco alemán?
Y qué tiene de malo tomar aguadulce con cheese cake?
Los batidos de fresas frescas, el rompope casero con un twist de naranja, la tortilla aliñada, la crema de ayote, la sopa negra , una sopita de tomates única que se acompaña de yogurt , la carne mechada, la chuleta , la jugosa pechuga de pollo sazonada con albahaca fresca, el picadillo de plátano verde, el arroz con leche, el pastel de manzana, son parte del menú que la gente no se cansa de pedir.
Chubascos rompe estereotipos en eso de ofrecer un lugar de degustación de platillos nacionales: es como somos hoy los ticos “ un arroz con mango” pero un arroz con mango pensado, meditado y aunque a ratos inventado sobre la marcha: una experiencia que se adivina exitosa de principio a fin, incluso a pesar de las constantes experimentaciones y errores propios de quien prefiere “pedir perdón” más que “pedir permiso”.
Cuatro de los hijos de aquella creativa y visionaria mujer alajuelense : Gennie Morera Pacheco, hija del muy querido y recordado Alejandro Morera Soto y de Julia Pacheco Pérez, nos hemos dado a la tarea de mantener a viento y marea la gestión, a brincos y a saltos, incluso en épocas duras para el turismo, supervisando constantemente todo lo que ocurre allí.
Con Chubascos, queremos mantener vivo el espíritu de nuestra ciudad natal, y de paso compartirlo con propios y extraños.
Bienvenidos y bienvenidas!
Lucía, Julia, Camilo e Inti Ardón Morera.



